Le Canut et Les Gones – Lyon, Francia

La segunda noche de nuestras vacaciones en Lyon, mi madre y yo fuimos al restaurante, Le Canut et Les Gones, siguiendo la recomendación de mi amiga, Madeleine, quien leyó una reseña del restaurante en un periódico británico.

On our second evening in Lyon, my mum and I went to the restaurant, Le Canut et Les Gones, as per the recommendation of my friend, Madeleine, who read a review of it in one of the British newspapers.

Ubicado en el antiguo barrio de Lyon que se llama Croix Rousse, el nombre ‘Le Canut et Les Gones‘ viene del dialecto de Lyon y se traduce más o menos como ‘el obrero de seda y los niños’.  Como el Basilica of Notre-Dame de Fourvière, el barrio de Croix Rousse forma parte del Sitio Histórico de Lyon que está clasificada como Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO desde 1998.  En Croix Rousse hay muchas calles con fuertes pendientes y muchos traboules, que son pasajes estrechos a traves de los cuales los obreros de seda pudieron ir de sus talleres en la colina de Croix Rousse a los comerciantes de textil al fondo de la colina. Hoy en dia, creo que es mejor ir al restaurante en taxi, puesto que las calles en este barrio son muy empinadas, ¡a menos que queráis abrir el apetito!

Situated in Lyon’s former silk district of Croix Rousse, Le Canut et Les Gones, takes its name from the Lyonnais dialect and roughly translates as ‘the silk worker and the little boys’.  Like the Basilica of Notre-Dame de Fourvière, Croix Rousse forms part of the Historic Site of Lyon which was designated a UNESCO World Heritage Site in 1998.  Croix Rousse is a very hilly part of Lyon, full of traboules, which are little passageways which allowed the silk workers to get from their workshops on the hill to the textile merchants at the foot of the hill.  Nowadays, it’s probably best to get to this restaurant by cab, as the roads are pretty steep in this area, unless you want to work up an appetite!

Le Canut et Les Gones  es un restaurante peculiar, de una manera agradable: un restaurante con cubiertos, pequeñas mesas de bistro, una mezcla ecléctica de música, con la decoración bastante rara de relojes y letreros de tabaquerías de estilo vintage, ¡parece un poco como las chucherías!  El servicio es animado y eficaz, y la carta es limitada pero del tiempo.  En el fondo, como los bouchons lyonnais, todo se trata de la comida y la bebida en este restaurante, no tanto del ambiente…

Le Canut et Les Gones is pleasantly quirky: a restaurant with plenty of covers, little bistro tables, an eclectic mix of music, with rather bizarre décor of vintage clocks and tabac signs, akin to a bric-a-brac store!  Service is chirpy and efficient, and the menu is limited but seasonal.  Ultimately, like the bouchons lyonnais, it’s all about the food and drink at this restaurant, not so much about the surroundings…

¿Entonces qué fue el primer plato que honró nuestras paladares con sus delicias?  Pues empezamos con un aperitivo de puré de coliflor y mousse de salmón – un plato rico y delicado para empezar la cena.  Este aperitivo auguró de una noche de cocina francesa moderna – una pausa refrescante de las comidas pesadas que tuvimos en los bouchons lyonnais.

So what was the first item to grace our palates with its delights?  Well we started with an amuse-bouche of mashed cauliflower and salmon mousse – a deliciously delicate start to the evening.  This little appetiser brought promise of an evening of modern French cuisine – a refreshing break from the heavy meals from the bouchons lyonnais we’d been eating. 

El plato siguiente para mi madre fue un consomé de alcachofas, con trufa negra de Périgord, arroz silvestre de champiñones y bérberos, cubitos de bistec de pobre y puerros asados.  Después de un dia frio y lluvioso de hacer el turismo en Lyon, me pareció que la mezcla de todos los ingredientes elegidos con cuidad nutrió bien el alma de mi madre y fue exactamente lo que necesitó, juzgando por el “ñam” enfático que exclamó al comer su caldo.

Next up for my mum was an artichoke consommé, with Périgord black truffle, mushroom and barberry wild rice, cubes of beef chuck and roast leeks.  After a cold and wet day of seeing Lyon’s historic sites, it sounded as if the combination of carefully-chosen ingredients were certainly nourishing my mum’s soul and what she needed, judging by her emphatic “mmm” when tucking into her soup. 

De entrante, pedí las vieiras cocinadas a fuego lento en mantequilla de Bordier al sabor de yuzu, con virutas de trufa negra de Périgord, caviar de limon, y salsa de apio nabo con manzanas Granny Smith.  Me sorprendió que los sabores de los ingredientes todos juntos estaban ricos: el caviar de limon, que constituyó pelotitas casi microscopias de limon, añadió bien un factor agrio al plato mientras que el sabor de yuzu en la mantequilla elevó al sabor de las vieiras.

For my starter I had the scallops cooked at a low temperature in Bordier butter with a yuzu flavour, shavings of Périgord black truffle, lemon caviar, and celeriac coulis with Granny Smith apples.  The flavours surprisingly went well together: the lemon caviar, consisting of almost microscopic balls of lemon, added a beautiful citrus element to the dish whilst the yuzu flavour of butter elevated the flavours of the scallops.

Y las delicias visuales y culinarias siguieron en el plato principal… Pedí el conejo cocinado por dos maneras: cuarto trasero del conejo con tomates secos, y pata de conejo estofado en mostaza de grano entero, gnocchi de arugula, coles de Bruselas y guisantes.  El gnocchi es una de mis comidas preferidas, pero a mí me encanta cuando se lo sirve con muy poca salsa, como en este caso.   La textura perfectamente masticable del gnocchi fue casi terapéutica mientras que el sabor de la arugula añadió un toque raro al gnocchi, para saborear con cada bocado.  Y no como los otros platos de conejo que he comido en el pasado, el sabor del conejo de este restaurante fue más sutil, entonces no abrumó el resto del plato, a quizás es por eso que el vino de Cotes de Rhone que pedí no complementó bien el conejo…

And the visual and culinary delights continued to the main course…  Here, I ordered the rabbit cooked two ways: saddle of rabbit with dried tomatoes, and rabbit leg stewed in yuzu whole-grain mustard, rocket gnocchi, Brussel sprouts and peas.  Gnocchi is one of my favourite foods, but I love it even more when it is served with little sauce, as was the case here.  The perfectly chewy texture of the gnocchi was comforting whilst the flavour of the rocket added an unusual twist to the potato dumpling, to be savoured with every bite.  And unlike other rabbit dishes I’ve had in the past, the rabbit cooked here was more subtly flavoured, and therefore did not overpower the dish.  Perhaps this was why the Cotes de Rhone that I ordered didn’t complement the rabbit so well…

En cuanto al plato principal que pidió mi madre, me alegró tanto de que ella no pudo terminar, ¡para que yo pude disfrutar un poco del plato!  Pidió el magret de pato con salsa de porto y ciruelas pasas, patatas fingerling asadas, remolacha Chioggia y cebollas rojas asadas.  Aunque no fue mencionado en la carta, pareció que se sirvió el plato con ciruelas también.  Fue uno de los pocos platos que jamás he probado donde todos los sabores van tan bien juntos.  Y aunque se corta el pato en lonchas bastante gruesas, estuvieron bien tierno.  ¡Fue un plato de pato y sus acompañamientos en su propia liga!

As for my mum’s main, I was so glad she couldn’t quite finish her dish, so that I could enjoy some of it!  She ordered the duck fillet served with a jus of port and prunes, roasted fingerling potatoes, Chioggia beetroot and roasted red onions.  Although not listed in the menu, it appeared that this was served with plums too.  This was one of the few dishes I’ve ever tasted where all the flavours married so well together.  And despite being so thickly cut, the duck was wonderfully tender.  This was duck and its accompaniments in a league of their own!

Y tuvimos esperanzas tan grandes por el postre, pero desafortunadamente con este plato Le Canut et Les Gones nos desilusionó…  La pasta choux en el Paris-Brest que pidió mi madre fue demasiado seco – he logrado hacer pasta choux mejor yo mismo y esperé tanto que iba a ser una gran introducción a mi madre de este postre icónico…  Y el queso Saint Marcellin, típico de esta región, fue a mi gusto, pero hubiera sido mejor si hubiera la opción de pedir la mitad, que suele ser el caso en otros restaurantes en Lyon…

And we held such high hopes for dessert, but alas here Le Canut et Les Gones disappointed…  The choux pastry in my mum’s Paris-Brest was too dry – I’ve managed to bake better choux pastry myself and was so hopeful that this would be a great introduction for my mother to this iconic dessert…  And the Saint Marcellin cheese, typical of this region, was to my liking, but it would have been better if there was the option to have half the amount served here, as is often the case in other Lyonnais restaurants… 

De todas maneras, al pegar por la cena, nos invitaron a un chupito de licor de castañas – ¡qué gesto tan agradable de los camareros del restaurante!  Nunca he probado este vino de postre antes de aquella noche y os lo recomiendo mucho si os gusta el Amaretto, puesto que sabe mucho como eso.

Nevertheless, upon paying, we were treated to a shot of chestnut liqueur – such a lovely gesture of the restaurant waiting staff!  I’ve never had this dessert wine before and would certainly recommend it to those of you who like Amaretto, as it is very similar to that.

Si os gusta la alta cocina pero en un ambiente más cómodo, pues Le Canut et Les Gones cumple ambas partes con precios no demasiado caros…  El menú de la noche de tres platos vale desde €29, pero os recomiendo reservar la capacidad para los postres de otros sitios y pedir sólo los entrantes (que valen desde €10 [el mío vale €18,50]) y los platos principales (que valen desde €19,50). 

If you like fine dining but would prefer to enjoy experiencing that in more comfortable surroundings, then Le Canut et Les Gones delivers on both fronts at prices which are not too overwhelming…  The set menu for the evening starts from €29 for three courses, but it might be advisable to save room for dessert elsewhere and just have starters (starting from €10 [mine was €18.50]) and mains (starting from €19.50).

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2 comentarios en “Le Canut et Les Gones – Lyon, Francia

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